Golpe de Estado de 1930: El período inicia con la interrupción del régimen democrático tras el golpe de José Félix Uriburu, marcando el inicio de una etapa conocida como la Década Infame. Este golpe derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen e instauró un gobierno autoritario, influido por corrientes conservadoras y elitistas.
Década Infame (1930-1943): Durante este período, dominado por el fraude electoral y la consolidación del poder oligárquico, se priorizó un modelo agroexportador que beneficiaba a sectores terratenientes, con poca inversión en desarrollo social. En educación:
Ideología conservadora: Se promovió una visión educativa que reforzaba valores tradicionales, alineada con los intereses de las clases dominantes.
Centralización: Se buscó un mayor control estatal sobre los contenidos educativos, en un intento por consolidar una narrativa nacionalista y religiosa.
Desigualdad educativa: A pesar de algunos avances en cobertura, se amplió la brecha entre el acceso a la educación en áreas urbanas y rurales, reflejando las inequidades sociales y económicas.
La crisis económica y su impacto en la educación: La Gran Depresión de 1929 afectó fuertemente a la economía argentina. Esto llevó a una disminución de los recursos destinados a la educación pública, lo que impactó la calidad y accesibilidad del sistema.
Avances técnicos y reformas limitadas: A pesar del contexto adverso, hubo ciertos avances técnicos, como la promoción de la educación técnica y secundaria, aunque estos fueron limitados y respondían a la necesidad de formar mano de obra para sectores específicos.
Golpe de Estado de 1943: El período culmina con el golpe militar de junio de 1943, que marca el fin de la Década Infame. Este golpe, llevado a cabo por el Grupo de Oficiales Unidos (GOU), comenzaría a gestar el cambio hacia un modelo más inclusivo y de expansión educativa durante el posterior gobierno de Juan Domingo Perón.
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